Amo la enseñanza pero odio la educación.
Te despiertas a las siete de la mañana o antes, después de haber dormido escasas horas preocupado por un examen que tienes a primera hora el cual decidiste estudiar la noche anterior. Te levantas y vas al baño a asearte y despejarte un poco para el día que te espera. Preparas las cosas, desayunas algo rápido para no retrasarte y mantienes ese libro y esa mochila que tanto pesa de camino hacia el lugar. Te das un poco de prisa y aligeras el paso para no llegar tarde a ese sitio tan rutinario, la escuela.
Al entrar están todos tus compañeros y profesores a los que ves todos los días, salvo los fines de semana, te encierras seis o más largas horas dentro de ese lugar, esperando a que pase el tiempo en una silla de madera mientras haces creer que prestas atención a tus profesores. Te mueves por los largos pasillos de un aula a otra cargando esa pesada maleta con tantos libros y libretas, ya es costumbre ¿qué más da? tu espalda sabe que el dolor es inútil y seguirás así todos los días hasta que puedas salir de ese lugar después de tantos años, ¿para qué? para aprender y estudiar cosas que sabes que acabarás olvidando tarde o temprano.
Vuelves a tu casa, comes, descansas y, más tarde, empiezas a estudiar todas esas asignaturas y a hacer todos esos folios de deberes marcados a lo largo de la semana pasada y la que te espera. Una vez hecho todo esto vas a la cama y duermes hasta la mañana siguiente para repetir el proceso dicho anteriormente. La rutina del estudiante.
En la escuela, a nosotros los estudiantes, nos quitan nuestra creatividad y nuestra imaginación y nos ciñen a ese increíble ''Plan de Estudio'', por lo tanto perdemos esa inspiración que necesitamos para aprender aquello que realmente nos gusta, obviamente los alumnos estudiamos con poca gana ¿y por qué? porque no nos dan la motivación necesaria para saber que lo que estamos haciendo está bien. La educación nos enseña a competir entre nosotros y no a colaborar, a demostrar quien puede, quiere y debe ser el mejor en todas las materias del curso. No hay participación ni voluntad propia a la hora de ofrecerse para ayudar a algún compañero de clase.
Los profesores, la mayoría de ellos, odian que nosotros, los alumnos, tengamos la razón en algo que ellos piensan que no es así, nos limitan nuestras opiniones. La expresión está encerrada en una caja de pensamientos falsos y erróneos para muchos, no puedes decir lo que quieres ni demostrar quien eres y lo que quieres ofrecer al mundo, todo está planeado inconscientemente para que te sientas inferior al resto del planeta.
Luego está el problema económico por el que todo el mundo protesta, suben precios, hacen recortes y cada vez los materiales son más caros, las personas que limitan la educación no conocen la verdadera esencia de la enseñanza.
Como digo, me encanta aprender y si la enseñanza fuese como yo, y creo que todos, queremos que sea probablemente la educación mejoraría de una manera radical.
A día de hoy tan solo querer no suele ser poder, hoy en día el deseo y los sueños deberían superar el poder de lo que la gente cree por ''imposible''.


