viernes, 30 de noviembre de 2012

Vivir para morir

Si el mundo fuese perfecto unos buscarían problemas que añadir para romper esa perfección.


Una y otra mentalidad nueva, va surgiendo en cada una de las personas existentes en este planeta. Unos se vuelven locos, psicopatas, enfermos mentales, etc. Estos han cogido el camino de la demencia mental para ellos mismos sin a penas darse cuenta de ello. Mientras que otros desarrollan sus capacidades y adquieren una gran inteligencia o una fantástica mente superior a la de los demás.
Los seres humanos buscamos la tranquilidad queramos o no. Por medio hay muchísimas emociones y sentimientos de motivación, placer, felicidad, etc. Pero al fin y al cabo todos encontramos la tranquilidad absoluta mediante la muerte. Solamente vivimos para morir.
Probablemente si la vida de cada uno de nosotros fuese igual y rutinaria, es decir, un mundo perfecto sin guerras, conflictos y problemas. Tarde o temprano alguien buscaría romper esta perfección por el impulso de emociones tan básicas como la motivación o la subida de adrenalina. Al igual que solo hace falta un mar para provocar un tsunami, solo hace falta una persona para dar lugar a la perdida de la tranquilidad.
Todos nos tomamos la vida muy en serio, lo que no saldremos vivos de ella. Solo queremos sentir, pensar y actuar creyendo que haremos algo bueno para colaborar en el mundo. Aunque solo hacemos más que empeorarlo.
Si hubiese una tercera guerra mundial a día de hoy, moriría más de la mitad de la población mundial. Y los que quedasen vivos, estarían infectados por enfermedades mortales o sufriendo por la quema de la radiación química. La tecnología avanza no siempre para bien, muchas veces para mal.
Mientras creamos que hacemos una sola cosa buena para cambiar el mundo, habrá otras tres que estaremos haciendo para empeorarlo.

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