miércoles, 12 de diciembre de 2012

El principio del final

Felices los que nada esperan, así nunca serán defraudados.


La ilusión, un sentimiento que nos produce muchísima emoción a la hora de esperar algo. A lo largo de la vida esperamos muchísimas cosas de muchísimas personas, así como de nosotros mismos. Algunos nos dan cariño, otros amor, felicidad, tristeza e incluso sorpresas de bienes materiales.
El tiempo es la mayor pérdida de la ilusión en el mundo. De niños, siempre deseábamos la llegada de nuestra cumpleaños, alguna fiesta a la que hoy no damos importancia y sobre todo la navidad. Vivimos con una falsa conciencia que nos estrella contra la imaginación desde muy pequeños. Creer que hay cosas reales que solo están en nuestra mente por el fácil manejo de los pensamientos de un niño. Como decía, deseamos la navidad con una farsa en nuestras mentes. Aun así, no dejaremos de creer en personas que nos han hecho creer desde siempre como Santa Claus o los Reyes Magos. A pesar de todo siempre quedará un poco de esa ilusión que tuvimos tiempo atrás durante tanto tiempo.
Con el paso del tiempo entendemos todo mucho mejor y vamos perdiendo ilusiones pasadas y ganando otras nuevas, cada vez por ser mejores observadores de la realidad. Las creencias están adaptadas a cada persona de lo que prefiera creer, otra cosa es que en realidad lo que piensen sea una completa mentira.
En todas las mentes siempre habrá un espíritu de ilusión que esperará el día idóneo en el que todo cambie por completo. Hoy en día es mejor no esperar nada de nadie y así no podremos sentirnos defraudados. De todos modos, es mejor seguir sintiendo ilusión por las pequeñas cosas que hacen grandes nuestras vidas.
Una ilusión siempre puede fracturarse en mil pedazos, aunque con esfuerzo propio y mucha ayuda siempre se podrán reconstruir dichos pedazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores